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Secretaría de Pueblos rechaza comparación entre los 10 de Luluncoto y Alfaro Vive Carajo

Quito (Pichincha).- La secretaria de Pueblos, Movimientos Sociales, Mireya Cárdenas, rechazó el montaje mediático otorgado al caso denominado “Los 10 de Luluncoto”, y las comparaciones que se han hecho con el proceso que originó el grupo Alfaro Vive Carajo.

Según la ministra, el movimiento AVC se levantó en armas como respuesta a la imposición de un modelo económico y político, el neoliberal, que concentró la riqueza en unas pocas manos, que erigió un Estado policiaco y represivo, que persiguió, torturó y asesinó a los movimientos sociales mediante el terrorismo de estado como política oficial, a ordenes del Gobierno de León Febres Cordero (1984-1988).

A continuación la declaración textual de Cárdenas:

“En estos últimos dos meses hemos asistido a todo un montaje mediático alrededor del caso que la opinión pública ha denominado como los “10 de Luluncoto”. Montaje que ha perseguido por una parte, establecer comparaciones con el proceso insurgente que originó Alfaro Vive Carajo hace 30 años y, por otra parte, deslegitimar nuestra presencia dentro del gobierno de la Revolución Ciudadana. Frente a ello aclaro en lo personal y, a nombre del colectivo del que fuimos parte de ése proceso, lo que es nuestra posición frente a este hecho:

1.- No admitimos bajo ninguna circunstancia que se pretenda comparar lo que fue el proceso insurgente de AVC con las actuales circunstancias que enfrentan hoy los procesados en el caso antes mencionado. Hace 30 años, cuando AVC se levantó en armas lo hizo frente a la imposición de un modelo económico y político, el neoliberal, que concentró la riqueza en unas pocas manos, que erigió un Estado policiaco y represivo, que persiguió, torturó y asesinó a los movimientos sociales y a los luchadores populares y que impuso el crimen y terrorismo de estado como política oficial. Circunstancias estas diametralmente opuestas y diferentes a las que ahora vive el país, cuando se está implementando un profundo proceso de transformación social, cuando se está desmontando el modelo neoliberal y cuando están abiertos los canales de participación democrática para la libre confrontación de las ideas y el pensamiento.

En la sociedad ecuatoriana actual, todos tenemos derecho a disentir, a no estar de acuerdo, a decir nuestras verdades y por eso los alfaristas somos parte de este gobierno y fortalecemos los espacios establecidos desde el proceso constituyente de Montecristi.

2.- Son evidentes los intereses de toda índole que están en juego en toda esta campaña mediática. No es gratuito que sean los poderes fácticos los que ahora defienden a los procesados; hace 30 años esos mismos poderes fueron los que auparon y llamaron al crimen contra la insurgencia de AVC; no es gratuito tampoco que sea Cinthya Viteri, la heredera política de Febres Cordero, el que persiguió y asesinó a los luchadores de AVC, la que ahora salga en defensa de los “10 de Luluncoto”.

Vista la alianza que se ha fraguado tendríamos que preguntarnos: ¿con qué mano se conspira? ¿A qué intereses se responde? ¿Cuál es la naturaleza de dicha alianza? ¿De dónde vienen los financiamientos? De ello tienen que responder quienes conspiran, pero lo que sí sabe el país, en todo caso, es de las enormes cantidades de dinero que el imperio, a través de la CIA, está invirtiendo para detener el proceso transformador que vive actualmente el Ecuador.

3.- Se ha mentido al país de la manera más descarada y se ha falseado la realidad y la historia al decirse que ni el represor Febres Cordero nos juzgó por terrorismo, ¿acaso en aquel régimen eran importantes los motivos judiciales? Lo que no dicen es que lo que se aplicó en ese gobierno fue la pena de muerte, como lo atestiguan las decenas de compañeros y ciudadanos ejecutados extrajudicialmente; de lo que se olvidan es de los cientos de torturados y de los desaparecidos, como asimismo del estado de terror que desde la institucionalidad se impuso a la sociedad ecuatoriana. Totalmente diferente es ahora en el gobierno de la Revolución Ciudadana, donde por sobre todo se respeta el derecho a la vida y al debido proceso.

4.- Hoy en día los Alfaristas asumimos la lucha revolucionaria con la misma entereza, valentía y dignidad que hace 30 años, cuando dijimos: “Nada es triste, ni la cárcel ni la tortura, ni la muerte, cuando se trata de defender la causa popular alfarista”. No se puede terminar amparados por la fuerza mediática de la oligarquía y el imperio para victimizarse e intentar desestabilizar el proceso de la Revolución Ciudadana. Bajo ningún concepto vamos a permitir que los criminales de ayer pretendan dar ahora lecciones de moral, de respeto al debido proceso y a los derechos humanos.”. /SD-SPMS El Ciudadano