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Presidente Correa: El desarrollo es básicamente un problema político

Ciudad de Guatemala (Guatemala).- Durante la conferencia magistral que expuso el Presidente Rafael Correa en el Foro Esquipulas  puso énfasis en que el desarrollo es básicamente un problema político, y por esa visión, Ecuador está cambiando las relaciones de poder.

“Nunca me imaginé un evento tan grande”, expresó al ver a los miles de asistentes que coparon los salones del hotel guatemalteco donde se dio la charla,  y el foro en el que participaron una decena de expresidentes de la región y cientos de asistentes a tratar la noción de un nuevo desarrollo a aplicarse en Centroamérica.

En su disertación, el Mandatario citó a la Premio Nobel Rigoberta Menchu y habló de la necesidad de transformar las estructuras vigentes para alcanzar la justicia y con ello, la verdadera libertad.

El tema expuesto por el Mandatario ecuatoriano fue: “El ser humano por encima de las utilidades: Una visión económica diferente para el desarrollo”.

“Hacia un nuevo Modelo de Desarrollo Económico y Social para la Región”, es el nombre del encuentro que se propone también analizar tópicos como la migración, el cambio climático e inseguridad alimentaria.

La estabilidad que trajo la Revolución Ciudadana ofrece resultados estructurales, cotidianos y palpables. Quizás por esto, los salones del hotel no se dieron abasto y los aplausos fueron seguidos e intensos.

El trabajo humano tiene supremacía sobre el capital, por esta razón, la importante inversión pública en áreas prioritarias como educación, salud y sectores estratégicos del Ecuador va hacia el beneficio y desarrollo de la población ecuatoriana, explicó, enfatizando que el Gobierno ecuatoriano ha puesto su interés además en el conocimiento y el talento humano, como fuente de desarrollo.

También hizo un minucioso reporte de los logros y las cifras que definen esta administración y ofreció una completa explicación sobre las razones por las que Ecuador resulta uno de los tres países que más escaló posiciones en desarrollo humano de entre 186 países, lo que se complementa con los resultados de disminución de desigualdad.

En este proceso, por ende, Ecuador se convirtió en una de las economías más dinámicas de América Latina, que se complementa con un largo periodo de estabilidad política liderada por la Revolución Ciudadana. “La base de la democracia es una educación de calidad, de acceso masivo y gratuita”, acotó.

Y así, explicó que el desarrollo es básicamente un problema político donde la pregunta clave es quién manda en una sociedad, el capital o los seres humanos. “Nos han hecho creer que todo es un asunto técnico”, destacando  también que América Latina ha estado históricamente dominada por élites que excluyeron del progreso a las grandes mayorías.

La pobreza en América Latina es fruto de la inequidad, dijo, expresando que Ecuador disminuyó en 8 puntos la concentración del ingreso medido por el Coeficiente de Gini, y sostuvo un crecimiento de 4.3 por ciento de promedio entre 2007 y 2013, mientras América Latina tuvo una cifra de 3.4 por ciento.

Estas políticas han ocasionado que 1 millón 136 mil ecuatorianos dejen la pobreza entre 2006 y 2013, siendo una de las economías de la región más bajas en desempleo con 4.15 por ciento.

Vencer la pobreza es el imperativo de la humanidad, recalcó, puntualizando que dicha pobreza es el resultado -no de la escasez- sino de la distribución.

Por esto, se ha triplicado la inversión social en las necesidades de la población. Los datos demuestran que antes en Ecuador mandaban los acreedores, banqueros y burocracia internacional, y ahora manda el pueblo ecuatoriano.

“Nos falta mucho para aprender a trabajar en equipo y para la autocrítica”, dijo, sin embargo, criticando algunos defectos que tiene Latinoamérica que han provocado problemas incluso culturales en su conducta.

“Es más fácil construir carreteras que destruir estereotipos”, dijo, provocando, una vez más el sonoro aplauso de los que lograron entrar al recinto. Y con esto, se refirió también a la superación del paternalismo y la victimización, enfocándose en una cultura del desarrollo.

Uno de los aspectos que más aplaudió el auditorio de convenciones  del hotel Camino Real, fue cuando se refirió a la necesidad de superar la miseria y cuando ironizó acerca de las 14 universidades ecuatorianas cerradas por falta de calidad académica, calificándolas como entidades de “lucro sin fin”.

También criticó y condenó enérgicamente el bloqueo a Cuba y el papel de la Organización de Estados Americanos. “Ya debemos generar nuestros espacios”, dijo, enfatizando en la necesidad de la integración como una necesidad de supervivencia.

También cuestionó el rol que cumple la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH y el poder mediático en la región.

Y es que, pese a las lecturas interesadas de la oposición política ecuatoriana, la comunidad internacional reconoce una y otra vez la gestión del Mandatario Rafael Correa mediante varias aristas. Esto ha supuesto tomar en cuenta las transformaciones que hoy vive el país, liderado precisamente por Correa.

Una de las reflexiones más importantes que esbozó fue que el socialismo es la mejor opción para América Latina, dadas las condiciones de desigualdad que han imperado.

El evento fue inaugurado por el Presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina,  y contó con la presencia de los expresidentes Ernesto Samper (Colombia), Carlos Mesa (Bolivia), Juan Carlos Wasmosy (Paraguay), Luis Alberto Lacalle (Uruguay), Leonel Fernández (República Dominicana) y Porfirio Lobo (Honduras). Además, el exmandatario de El Salvador Antonio Saca; Martín Torrijos y Nicolás Ardito Barletta, ambos de Panamá, y Alvaro Arzú, Alvaro Colom y Vinicio Cerezo de Guatemala. /SD El Ciudadano