Imprimir Enviar

“Nada para nosotros todo para ustedes”

Quito (Pichincha).- Atento, con los ojos más iluminados que nunca y su sonrisa un tanto nerviosa,  el candidato- Presidente, Rafael Correa Delgado, esperaba en uno de los salones del Palacio de Gobierno, los resultados de la jornada electoral en la que estaban habilitados para participar más de 11 millones y medio de ecuatorianos.

Acompañado por su esposa, dos de sus tres hijos (la mayor se encuentra estudiando en Francia, gracias a una beca), su madre y sus más cercanos colaboradores, el presidente Rafael Correa dejó fluir la sonrisa tras el anuncio realizado por la presentadora de una de las cadenas de televisión que reportó los primeros resultados de los comicios de este domingo 17 de febrero de 2013.

Las cifras fueron contundentes, según el exit poll del Centro de Investigaciones y Estudios Especializados (CIESS), Rafael Correa triunfó con el 58,8%, mientras que el banquero Guillermo Lasso consiguió apenas el 23,1%.

Cedatos mostró cifras aún más altas. Según la encuestadora, el 61,5% de los ecuatorianos, en todo el territorio, se mostró a favor de que Correa sea nuevamente Presidente de la República, seguido por el candidato de la oposición, representante de la banca, Guillermo Lasso, que obtuvo el 20,9%.

Un tercer estudio, esta vez de la empresa Opinión Pública señaló que el reelecto Mandatario logró el 61% de los sufragios, frente al 21% de Lasso.

Por otra parte, de acuerdo con las tres encuestadoras (con un margen de 2-3%) Lucio Gutiérrez del partido Sociedad Patriótica (SP) se ubica en tercer lugar con el 6% de apoyo, seguido por Álvaro Noboa del Partido Renovador Institucional (Prian) con 3,5% y Mauricio Rodas, de SUMA, con 3,1%.

El ex colaborador del gobierno de la revolución ciudadana, Alberto Acosta, quien esta vez participó en alianza con el Movimiento Popular Democrático y Pachakutik, logró el 2,9%.

Y en último lugar se ubicaron, el pastor Nelson Zavala, representante del PRE y Norman Wray de Ruptura con el 1% de los votos.

Mientras se escuchaba el reporte de las diferentes encuestadoras, en Carondelet se vivía una fiesta: “Ya tenemos Presidente, tenemos a Rafael” se escuchaba en la

casa de Gobierno, mientras uno a uno, los ministros de Estado, algunos asambleístas, colaboradores y gente cercana al Primer Mandatario, abrazaban a Rafael Correa, felicitándolo por el contundente triunfo obtenido en las urnas.

Su compañero de fórmula, Jorge Glas también recibía los saludos. Los asistentes concentrados en el Palacio de Gobierno para recibir los resultados coincidían en que los 42 días de intensa campaña y el esfuerzo empeñado a lo largo de los seis años de Revolución, valieron la pena. Para muchos, los resultados demostraron la madurez política del pueblo ecuatoriano. En siete provincias del país, Rafael Correa alcanzaría más del 60% de los votos.

Paralelamente, una gran marea verde colmaba la plaza de la Independencia. Los simpatizantes de Alianza PAIS, espontáneamente llegaron hasta los exteriores del Palacio de Gobierno para ratificar el respaldo dado en las urnas a quien durante seis años demostró el compromiso irrestricto que tiene con su pueblo.

Rafael Correa junto a sus seres más queridos, su compañero de fórmula, Jorge Glas y el vicepresidente de la República, Lenin Moreno, salieron al balcón a saludar a una pequeña parte, pero muy significativa, de quienes hicieron posible este triunfo.

“A cambiar la Patria en forma definitiva”, fue el primer exhorto del Primer Mandatario quien daba un “Dios les pague” a ese auto convocado pueblo.

Banderas de Ecuador, Cuba, Venezuela y otras naciones latinoamericanas flameaban mientras en Quito caía la tarde. “Estamos haciendo historia, estamos construyendo la Patria chica, Ecuador; y la Patria grande, nuestra América. Muchísimas gracias por esta inmensa confianza”, sostenía Correa en medio de los interminables aplausos de sus coidearios.

 

“Nada para nosotros, todos para ustedes, pueblo que se ha hecho digno de ser libre”, dijo el reelecto Mandatario seguido por un “¡Viva la Patria!”.

Esas miles de personas que, en años anteriores se habían convocado para destituir a cuanto presidente asumía el poder, esta vez se reunieron para ratificar un proceso con el que dicen sentirse identificados, una revolución que para muchos ya es una leyenda.

Correa terminaba su breve discurso de agradecimiento mientras una leve llovizna bañaba a los ecuatorianos que llegaron a los exteriores de la Casa de Gobierno. Los rostros sonrientes, las cálidas miradas, el ambiente solidario reinaba entre los asistente. Un hombre de avanzada edad dejaba la plaza, a su paso comentaba: “por fin los gobiernos se parecen a los pueblos”. ER/El Ciudadano