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La nacionalidad waorani confía y entrega su apoyo al Presidente Rafael Correa

Guiyero (Orellana).- El waorani tiene en su sangre de milenarios guerreros. Valientes, recíos y desconfiados. Durante más de cinco décadas han sentido el abandono de los Gobiernos y eso lo hace sentir en la reunión de su nacionalidad, que la lideraron los ancianos Pikenanis.

¿Por qué creer en un Estado que los ha marginado? Nadie podría culpar a la nacionalidad waorani, que se encuentra en las provincias de Napo, Orellana y Pastaza, de sentir suspicacia de los gobernantes.

Pero con el Presidente de la República, Rafael Correa, la desconfianza se termina. Los waorani creen en su palabra y lo demuestran. “Este es el mejor presidente”, dice el líder de la comunidad al dar la bienvenida al Primer Mandatario.

Sus pedidos son claros y precisos quieren legalizar su territorio -tener la propiedad- para evitar conflictos contra otras nacionalidades y con sus vecinos de Perú. También quieren educación y salud. Con esas tres solicitudes, ellos respaldan la explotación de los bloques 31 y 43, ubicados en el Parque Yasuní, la tierra donde nacieron los waorani.

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El Jefe de Estado escuchó los planteamiento y la primera promesa que hizo fue impulsar la formación educativa de los niños y jóvenes de la nacionalidad. La intención es que ellos se preparen para ser los nuevos biólogos, ingenieros y protectores de su ecosistema.

Por eso, el Presidente Correa pidió a los guerreros waorani, mujeres y ancianos que piensen que la pobreza no es una demostración de su cultura; que la falta de educación, salud, de servicios básicos no es parte de su historia; y, que sus costumbres no están arraigadas a un olvido.

Sus palabras llegaron en los asistentes que respondieron con aplausos. El Primer Mandatario se comprometió a destinar los recursos de la explotación del crudo en la atención de las necesidades de la nacionalidad y recordó que eso no es una promesa por la posible explotación del Yasuní, sino que es política del Gobierno, que está vigente y ya han existido otros pueblos ancestrales que son los beneficiarios directos de los réditos del petróleo.

Un ejemplo son las Comunidades del Milenio que serán inauguradas en Playas de Cuyabeno y Pañacocha , en Sucumbíos. Estas ciudades serán para la nacionalidad Kichwa y son totalmente ecológicas. Cada una cuentan con agua potable, luz, plantas de tratamiento de agua servidas, internet, escuelas, colegios y centros médicos. Es el inicio de un buen vivir sin perder su cultura.

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El Mandatario invitó a los waorani a que vayan a la inauguración y vean con sus propios ojos la obra del Gobierno. También les pidió que ellos sean los vigilantes de que se cuide la naturaleza, pues el proyecto para la extracción del crudo del Yasuní se respalda en tecnología de punta que cuida el ambiente.

Ecuador no improvisará, sostuvo el Presidente Correa, porque este momento se usa un sistema similar en Pañacocha, campo que ha sido premiado internacionalmente por su protección a la naturaleza.

En Pañacocha, y como se pretende trabajar en el ITT, no habrán carreteras, no habrá producción en el lugar, todo será llevado a Edén a más de 90 kilómetros de distancia. No habrá generadores eléctricos ni mecheros encendidos en el ambiente. Lo que sí existirá será una planta de tratamiento de desechos y el cuidado de la selva para evitar la tala ilegal y la colonización.

Los waorani apoyaron las palabras del Presidente. Bailaron sus danzas ancestrales con él y le entregaron una lanza como muestra de su confianza y del compromiso adquirido para seguir debatiendo el tema de los títulos de propiedad, y de ser el primer presidente en llevar la educación, salud y un buen vivir a sus comunidades. CIT/El Ciudadano