Imprimir Enviar

La “mano sucia de Chevron” se denuncia en el Festival de la Juventud

Quito (Pichincha).- Galo Viteri, ciudadano del sur de Quito, llegó al Parque Bicentenario, para alzar su voz de protesta y participar en el XVIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que se inicia hoy y que culminará el 13 de diciembre.

Con un pequeño bote que tiene la leyenda “no más a la mano sucia de Chevron”, este joven quiteño busca denunciar el daño ambiental que la transnacional petrolera dejó en la Amazonia.

Viteri señala que no pertenece a ninguna organización política y nadie lo financia, su intención es denunciar donde vaya el daño que la petrolera ha ocasionado en Ecuador. “Vine desde el popular barrio de Guamaní, salimos del sur empujando el bote con una carretilla desde las seis de la mañana”, explicó.

Laura Pinzón, joven argentina que también participa en el encuentro mundial, dijo que se siente indignación que Chevron haya dañado el ecosistema de otros países hermanos.

“Sabemos que Chevron ha ocasionado un daño irreparable, no lo podemos negar y las evidencias están ahí, a la vista de todos. No solo nos solidarizamos, también nos unimos a esta iniciativa”, indicó Pinzón.

El  XVIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes es -sin duda-  uno de los mayores encuentros juveniles del planeta que reúne a más 10 mil jóvenes de 80 países.

Con el lema “Juventud unida contra el imperialismo”, los delegados de las organizaciones juveniles provenientes de los cinco continentes desarrollarán una fiesta artístico-cultural en el Parque Bicentenario de la capital.

Los jóvenes, que permanecerán en Ecuador hasta el 13 de diciembre, debatirán respecto a distintas problemáticas que afectan a sus sociedades,  desde la vigencia de una paz global hasta el Socialismo del Buen Vivir y alternativas al capitalismo. Existirán foros, conferencias, seminarios y talleres.

El XVIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes (FMJE) es una iniciativa desde 1947 de la Federación Mundial de las Juventudes Democráticas y la Unión Internacional de Estudiantes. MNC/El Ciudadano