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La conferencia del Presidente se ganó los aplausos de los estudiantes en Ginebra

Ginebra (Suiza).- El auditorio del Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra estuvo lleno para escuchar al Presidente de la República, Rafael Correa. El Mandatario fue invitado para hablar sobre la nueva política de integración latinoamericana.

Antes de la llegada del Primer Mandatario, no había espacio para más personas en el auditorio principal, por lo cual debieron abrir dos salones para que las personas escucharan la conferencia magistral.

Las palabras de Rafael Correa calaron con fuerza en los asistentes, quienes aplaudieron su posición humanista y su pensamiento de izquierda. Uno de los ejes de su conferencia fue los problemas de las relaciones de poder que dominan al mundo y que puesto al capital sobre el bienestar de los seres humanos.

El Mandatario explicó que este momento se habla mucho de la globalización, pero esta doctrina no busca convertir a las personas en ciudadanos del mundo, sino consumidores globales. Ahora, no se están creando sociedades planetarias, sino tan solo mercados planetarios.

Tampoco hay un control de mecanismos y gobernanza, que pude devastar a países “como ya ha sucedido, porque se prioriza la liberación financiera, para lograr la eficiencia, pero cada vez se criminaliza la movilidad humana”.

Los aplausos no paraban hacia el jefe de Estado, quien también dijo que bajo el imperio del capital, los países más pobres tienen que precarizar su fuerza laborar. Además, enfatizó que parece imposible para los países pequeños tengan una estabilidad para su crecimiento, desarrollo y empleo con la movilidad de capitales, porque la especulación financiera internacional ha causado en los países en desarrollo grandes destrozos. Nuevamente, el orden mundial busca proteger el dinero y no a las personas.

El Presidente también dijo que existe nuevas formas de colonialismo, como por ejemplo aquellos atentados a nuestras soberanías llamados tratados de protección de inversión, donde el capital tiene más derechos que el ser humano y cualquier transnacional puede llevar a un país soberano a un arbitraje, sin agotar sus estamentos jurídicos internos.

Para Rafael Correa, la unión de países, por ejemplo en Latinoamérica, y de los ciudadanos mundiales es el único camino para combatir a estas relaciones de poder. Para cumplir con este propósito es importante la decisión política de las personas, como sucede en este momento en el Ecuador y que llena de admiración al mundo. ML/ El Ciudadano