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Correa: el neoliberalismo es una ideología disfrazada de ciencia

Santiago (Chile).- El Presidente Rafael Correa criticó la política neoliberal, a la que tildó de ideología disfrazada de ciencia y a las recetas del llamado “Consenso de Washington”, en el que curiosamente no participó ningún país de América Latina.

 

Este fue el inicio de su conferencia magistral en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en Santiago de Chile, sobre el tema “La Revolución Ciudadana en Ecuador y América Latina: igualdad a partir del cambio en las relaciones de poder, estado popular y democrático y nuevo esquema de desarrollo”.

En su disertación ante académicos, políticos, diplomáticos y estudiantes, el jefe de Estado indicó que ahora en un nuevo tiempo de nuestra América hemos logrado sacudirnos del dominio de los tecnócratas obsecuentes, de la ciega ortodoxia que nos llevó a tocar fondo, y a generar nuestra propia agenda académica.

“Ecuador está dando qué hablar en la Región, y en el mundo, por sus avances en los campos de la democracia y el desarrollo integral, con propuestas que despiertan el interés de gobiernos de países hermanos y que –en algún momento- pudieran representar aciertos dignos de emularse”, dijo en medio de la ovación del público.

El Mandatario compartió algunos de sus logros en el camino de alcanzar el Buen Vivir que, de acuerdo al índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas 2012, en el período 2007-2012 entre 186 países Ecuador es uno de los tres que más escaló posiciones en la clasificación mundial de desarrollo humano, pasando del grupo de desarrollo humano medio a desarrollo humano alto.

Para el gobernante, la pobreza en América Latina no es fruto de la escasez de recursos, sino de la desigualdad y esta, a su vez, consecuencia de las perversas relaciones de poder, donde pocos dominan todo.

“Cambiando esas relaciones de poder al servicio de las grandes mayorías, a través de procesos profundamente democráticos, hemos logrado convertirnos en el líder de Latinoamérica en la reducción de la desigualdad, 4 veces superior al promedio de América Latina”.

También somos –dijo- de los tres países latinoamericanos que más reducen pobreza. En el periodo 2006-2013, la pobreza ha caído de 37.6 % a 25.6 %, y –por primera vez en la historia- la extrema pobreza se ubica en menos de dos dígitos, al haber descendido de 16.9 % a 8.6 %.

En su intervención, indicó que vencer la pobreza es el imperativo moral de la humanidad, no solo porque es el mayor atentado contra los derechos y las libertades humanas, sino también porque –hoy por hoy- no es fruto de la escasez de recursos sino de sistemas excluyentes.

Asimismo, el Mandatario destacó a Ecuador como una de las economías latinoamericanas más dinámicas, con un crecimiento promedio de 4.3 % para el período 2007-2013, y una tasa de desempleo de 4.15%, la más baja de nuestra historia, que hemos logrado destrozando la economía ortodoxa pues, en lugar de reducir salarios y sacrificar derechos laborales para supuestamente generar empleo, los hemos incrementado.

“Hemos terminado con mecanismos de explotación como la tercerización labora, que permitía a una empresa contratar a través de una tercera empresa a sus trabajadores, y así eludir cualquier responsabilidad patronal”, reseñó.

Indicó que gracias a un manejo inteligente y de muchísimo rigor técnico, logró recomprar gran parte de deuda externa a valor de mercado; es decir, a cerca de un tercio de su valor nominal, con lo cual el servicio de la deuda externa se redujo del 24% del Presupuesto del Estado en el 2006, al 5,3% en el 2013.

También mencionó la renegociación de los contratos petroleros llamados de “participación”, establecidos en los años 90 cuando el precio del barril bordeaba los 16 dólares y donde el Estado recibía apenas 4 o 5 dólares por barril. Cuando los precios del petróleo se dispararon, las ganancias de las compañías petroleras se volvieron multimillonarias.

Entre los logros sociales, Correa mencionó que Ecuador es el país de América Latina que mayor cantidad de pobres tiene en la universidad –gracias a que la nueva Constitución estableció la gratuidad de la educación superior-; y estar a la vanguardia regional y mundialmente, en políticas de inclusión de personas con discapacidades.

Para Correa, el desarrollo es básicamente un problema político. El problema fundamental es quién manda en una sociedad: ¿las élites o las grandes mayorías?, ¿el capital o los seres humanos?, ¿el mercado o la sociedad? Y aseguró que América Latina ha estado históricamente dominada por élites que excluyeron de los beneficios del progreso a las grandes mayorías, y que incluso con sus actitudes rentistas impidieron un mayor progreso para ellas mismas.

Hoy, en el mundo, estamos dominados por los intereses del gran capital, lo que yo llamo “el imperio del capital”, especialmente el financiero, acotó. MNC/El Ciudadano.