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Concentración en la Plaza Grande fue una fiesta mientras opositores ocasionaron desmanes

Quito (Pichincha).- Mientras la marcha de oposición ubicada en la Plaza de San Francisco registró desmanes, violencia y destrucción, la concentración en la Plaza Grande fue una verdadera y masiva fiesta democrática en honor a la clase trabajadora. Palos y piedras, versus música, cultura y baile en la Plaza de la Independencia, apenas a unas cuantas cuadras.

Las acciones de violencia superaron la iniciativa de la Policía Nacional, que salió de forma pacífica a proteger a los ciudadanos marchantes. Incluso lo hizo portando un mensaje de paz en sus escudos.

En la jornada se registraron incidentes como la quema de llantas, lanzamiento de piedras a la policía, que dejaron al menos 15 uniformados heridos, según confirmó el ministro del Interior, José Serrano, quien hizo énfasis en el carácter político de la manifestación. “No ha habido reivindicación sino una acción desesperada por violentar la democracia (…) hemos visto una serie de hechos violentos que no pueden ser parte de una protesta, sino un acto delincuencial”, dijo el secretario de Estado.

Por el contrario, la música y la celebración fue la tónica frente a Carondelet. El Presidente de la República, Rafael Correa, salió del Palacio antes de lo previsto, pues el simbólico sitio estaba copado de miles de ciudadanos provenientes de toda la nación ecuatoriana, esperándolo mientras el festival artístico había iniciado desde, aproximadamente, las 16:00.

Para el Mandatario, el trabajador es prioridad para el proceso de la Revolución Ciudadana y por eso, recordó que la política del Gobierno ha sido anteponer al ser humano sobre el capital, y por esta razón, este fue el Gobierno que acabó con la tercerización laboral, que ha duplicado el Salario Básico Unificado a USD 340, (al 2007 era de USD 170); y que equiparó el salario para las trabajadoras domésticas, quienes no contaban siquiera con seguridad social.

Habló de la revolucionaria inclusión de personas con discapacidad en la sociedad y se preguntó ¿Dónde estaban las élites sindicales que hoy marchan contra las políticas del Gobierno cuando el salario básico era una miseria, cuando las empleadas domésticas ganaban 80 dólares y cuando la jubilación también era una miseria, así como los sueldos de la fuerza pública?. “¿Dónde estaban esos dirigentes sindicales eternos que hoy nos quieren dar cátedra -con mucha soberbia, prepotencia y no poca mediocridad- de políticas laborales?”, se cuestionó.

Este Gobierno instauró la obligatoriedad de asegurar a los trabajadores en el seguro social y además la jubilación digna, recordó, y mencionó que pese a las manifestaciones el proceso de Revolución Ciudadana no se dejará amedrentar ni intimidar. “Continuaremos escuchando a todos, pero tomando decisiones con base a principios, valores en función de las grandes mayorías”, dijo ante el aplauso de la muchedumbre congregada en la plaza.

El nuevo proyecto del Código de Trabajo busca eliminar y superar la explotación laboral, explicó el ministro de Relaciones Laborales, Carlos Marx Carrasco, quien añadió que en el cuerpo se primará el principio de no discriminación laboral a favor de mujeres embarazadas, personas según su etnia, preferencia sexual o pertenencia a grupos sindicales.

En Ecuador, tras la vigencia de la Revolución Ciudadana, la población económicamente activa afiliada a la seguridad social pasó de 26% en 2007 a 43% en 2013, y 400 mil niños dejaron de trabajar en florícolas, bananeras, minas y basurales, solo por citar dos indicadores que desploman los argumentos y la violencia de los opositores de siempre.

Opositores que entre sus singulares proclamas rechazan todo lo que el Gobierno ha propuesto con el favor del apoyo popular, como a las cocinas de inducción, la reelección –pese a que algunos de ellos llevan décadas en sus cargos sindicales-, el Código Laboral, la educación, a pesar de que uno de sus brazos políticos la secuestró y destruyó durante décadas y hasta las modernas unidades del milenio./SD El Ciudadano