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¡Bravo Presidente!

Crónica por Santiago Ayala

Aguarico (Sucumbíos).- Se sacó el guante y la mano del Presidente ecuatoriano Rafael Correa se hundió en el lodo tóxico para mostrar al mundo la obra macabra que Chevron-Texaco dejó en la Amazonía desde 1986. “Estos codiciosos por ahorrase unos cuántos dólares, derramaron y no remediaron” decía el Mandatario mientras observaba indignado el daño ambiental en el Pozo Aguarico 4.

Una de las prácticas que se recomendaba para este tipo de piscinas era por lo mínimo una geomembrana que evitará la filtración de residuos sólidos hacia los acuíferos que pueden encontrarse le decían al Presidente los técnicos que conocen la zona. En unas partes Chevron-Texaco había cubierto y ocultado con un poco de tierra pero en otras ni siquiera eso. “Con esto se derrumba las mentiras de Chevron: que no son culpables, que la culpable es Petroecuador. Aquí están piscinas que jamás han sido tocadas por Petroecuador” afirmaba el Jefe de Estado con los dedos manchados de brea que afectó y sigue afectando a 30 mil habitantes de la Amazonía entre campesinos, indígenas y colonos.

Durante 26 años de operaciones en las provincias de Sucumbíos y Orellana, la compañía estadounidense Chevron-Texaco perforó 342 pozos, 549 piscinas y registró 9 derrames de crudo. Del total de piscinas, debía proceder a la remediación ambiental de 225, pero solo lo hizo en 158. El Presidente Correa movía la cabeza de izquierda a derecha mientras contemplaba con los ojos caídos los daños luego de unos minutos dijo “utilizaron técnicas totalmente anacrónicas para llenarse los bolsillos. Envenenaron nuestra selva y nuestra gente para ellos obtener más ganancia”.

Luego de advertir la afectación al ecosistema y la salud humana, las víctimas de la irresponsabilidad de Texaco habían entablado la respectiva acción legal contra la petrolera, que había ocupado 5 millones de hectáreas del nororiente amazónico, en donde se derramaron 16,8 millones de galones de petróleo, 18,5 mil millones de galones de aguas tóxicas fueron arrojados a los suelos y ríos y 235 mil millones de pies cúbicos de gas fueron quemados al aire, convirtiéndose en el daño ambiental más grande del planeta.

Atrás de un árbol aparece Héctor Bonifaz, técnico del ministerio del Ambiente para indicarle al Mandatario un pantano que está contaminado por un desborde de una piscina de crudo. El pantano estaba conectado con las cuencas. Luego de escucharle al técnico, el Presidente no dudó en meter sus botas amarillas en el pantano para mirar de cerca el agua contaminada. Ahí Correa expresó “con esto regaban su chacrita nuestra gente por eso se han enfermado, por eso han muerto, por eso hay prevalencia de cáncer”.

Pese a que las pruebas de la irresponsabilidad están a la vista, Chevron-Texaco quiere negar lo que hicieron sin Dios ni ley para provocar uno de los desastres ambientales más graves en el planeta. “Es 85 veces más grave que el derrame de British Petroleum en el Golfo de México, 18 veces más grave que el derrame de Exxon Valdez en las costas de Alaska y así quieren dejarlo en la impunidad” advertía el Jefe de Estado y agregaba “vamos a demostrarle al mundo las mentiras de Chevron antes Texaco. Vamos a mostrarle al mundo la mano sucia de esta petrolera”

Las pruebas y estudios corroboran el daño pero sin sonrojo la compañía  estadounidense acusa ahora al Gobierno ecuatoriano de, supuestamente, manipular la justicia para obtener un fallo favorable pero Rafael Correa no descansará hasta que el mundo no reaccione “contra tanta impunidad, abuso y explotación”.

Los aplausos de quienes acompañaban en la visita se hicieron sentir minutos después que el Presidente dijo “si esto hacían en sus países se iban presos. Es un crimen y aquí quieren dejarlo en la impunidad. Con sus millones de dólares ocultar la verdad”.  Casi al final de la visita un habitante que ha vivido 20 años en la Amazonía metió la mano en el petróleo y el Jefe de Estado manifestó “si el compañero se embarró la mano yo también me la embarro. Y enseguida se escuchó el gritó “Bravo Presidente”.