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30-S: Cuatro años después se renueva el firme apoyo a la democracia y a la estabilidad

Quito (Pichincha).- Cuatro años después del 30 de septiembre de 2010, la sensación que deja la Plaza San Francisco llena es la de consolidación de un proceso denominado Revolución Ciudadana que, pese a las pruebas que debió flanquear, fortaleció la democracia ecuatoriana a través de su pueblo.

Hoy se cumplen cuatro años de la intentona golpista, que no quedó en la simple insurrección y violencia de unos cuantos uniformados. Se sabe que detrás de esta intentona estuvieron intereses oscuros, apoyados por los desestabilizadores, los que azuzan a los jóvenes, los que un día pueden apoyar a ciertos policías, pero otro, los pueden caer a palazos. Los hijos del caos y la violencia.

En su intervención, el Mandatario Rafael Correa agradeció la presencia de los miles de ciudadanos de toda la nación que se dieron cita a la Plaza para reactivar la memoria en torno a los hechos del 30 de septiembre.

“Vamos a recordar el día en que triunfó la Democracia”, ratificó, criticando el simplismo de los opositores y de los medios de comunicación que han rechazado cada año está conmemoración. “A recordar el 30S, el día en que las garras del viejo país quisieron acabar con la Revolución Ciudadana”, acotó.

Ese día, un grupo de miembros de la fuerza pública -con base en desinformación y manipulación sobre la Ley de Servicio Público- se sublevó y agredió al Presidente, creando un escenario de crisis que atentó contra el orden democrático, la institucionalidad y el estado de derecho, afectando de esta manera, la paz social y la seguridad pública en el Ecuador.

El Mandatario hizo un recuento de aquellos hechos, paso a paso, desde su llegada al regimiento Quito, su acorralamiento y el rescate que fue liderado por miles de ciudadanos que fueron hasta el Hospital de la Policía, pese a que fueron recibidos a balazos y con violencia. “Jamás olvidaremos el nombre de los caídos”, aseveró, nombrando a Juan Pablo Bolaños, Froylan Jiménez, Darwin Panchi, Jacinto Cortés, Edwin Calderón y al capitán Alex Guerra, quien quedó inmovilizado tras un impacto de bala.

“Jamás olvidaremos a los ciudadanos que recibieron perdigones”, dijo, poniendo énfasis en la valentía de esos mismos ciudadanos que finalmente encarnaron el triunfo de la democracia.

Lejos de debilitar o terminar con el Gobierno de la Revolución Ciudadana, tras el denominado 30-S, la ciudadanía emergió con fuerza y cuatro años después, los ecuatorianos y ecuatorianas renuevan su apoyo a la estabilidad y a la democracia.

El Presidente recalcó que ese día triunfó la democracia, y es que desde mediados de los noventa, Ecuador ingresó en un estado de conmoción y protesta general. Uno tras otro, los gobiernos de turno iban decepcionando a sus electores, que asumían como legítimo rechazar masivamente a quienes habían elegido en las urnas. Es decir, la muchedumbre de ciudadanos se movilizaba para “tumbar” presidentes, para sacarlos de Carondelet, y en ese ejercicio democrático legitimaba incluso dudosas maniobras políticas y legislativas que reñían con la Constitución y las leyes de la República. Ese día, la historia se revirtió, los ríos de gente caminaron hasta el sitio donde estaba retenido a rescatarlo, a esperarlo.

En el acto desarrollado cuatro años después en la Plaza San Francisco, el Presidente Correa participó de la ceremonia de cierre del Encuentro Latinoamericano Progresista junto con delegados de 35 organizaciones políticas de más de 20 naciones de América y Europa.

Se dio lectura a la Declaración de las Juventudes que participaron en la ELAP 2014, la cual reafirmó la necesidad de estar alertas frente a la restauración conservadora que amenaza al progresismo, y ratificó el fortalecimiento de la integración en un contexto marcado por el cambio de época y los progresos revolucionarios en la Patria Grande.

Igualmente, se dio lectura a la Declaratoria de la ELAP 2014, la cual reafirmó los retos y desafíos del progresismo.

En ella, condenaron la pobreza, la exclusión y la desigualdad, y destacaron la existencia concreta de sistemas de integración como Unasur, ALBA y CELAC.

De igual forma se ratificó a la región como territorio libre de bases militares y por tanto a cualquier intento de intervencionismo, se rechazó los abusos de transnacionales (como ha ocurrido en el caso de la petrolera Chevron en Ecuador) y tras otros varios aspectos, esta declaración condenó tajantemente el fallido golpe de Estado ocurrido hace cuatro años. /SD El Ciudadano